¿Por qué estamos hartos de las reuniones virtuales? ¿Qué dicen los expertos? ¿Qué podemos hacer para sobrellevar la fatiga virtual? ¿Hacia dónde evoluciona el evento corporativo?

Si eras de los que al comienzo del confinamiento te apuntabas a todos los eventos y reuniones virtuales habidos y por haber, estamos seguros de que has doblegado la curva de grado de asistencia y de concentración, ¡descendiendo! Y sí, ya estás harto de las reuniones virtuales, pero queremos informarte de que no estás solo. Es más, son numerosos los estudios de expertos de prestigio que avalan esta hartura desde hace ya unos mesecitos. Además, como es necesario poner nombre a todo,   el  término con el que te identificarás se llama “video call fatigue” o «zoom fatigue».

“Video call fatigue” lo llaman, lo que viene siendo esa sensación de estar ya agotado y abrumado por las reuniones virtuales. ¿Sabías que pasa factura al cerebro. ¿Por qué? Los expertos afirman que las razones de ese cansancio se deben principalmente a la necesidad de actuar ante la cámara o a echar de menos a personas reales, así como al hecho de enfrentarnos a pantallas con varias personas en vista galería, lo que supone una dificultad para la visión central del cerebro. La obligación de este a descodificar a tantas caras sonrientes al mismo tiempo supone finalmente no conseguir nada significativo de nadie y contribuye a lo que denominan atención parcial continua.

Eric S. Yuan, Founder y CEO de Zoom, nos informa de que solo su plataforma de reuniones virtuales Zoom pasó de 10 millones de participantes diarios en diciembre de 2019 a más de 200 millones solo en marzo de 2020 y a 300 millones en abril. A este incremento, súmale los usuarios de Skype, o Microsoft Teams Microsoft Teams, Skype for business, Intel Unite, Google Meet, Cisco WebEx, GoToMeeting…

Zoom se descargó casi 27 millones de veces en marzo de 2020; en enero «tan solo» 2,1 millones de veces.

Sin lugar a dudas,  avalado queda por  expertos

Exponemos uno de los muchos ejemplos de expertos que se han hecho eco: la prestigiosa Dra. Linda Kaye, Psychology academic en Edge Hill University, explica el por qué del término «Zoom fatigue». La principal razón radica en el hecho de incluir la vista de la cámara del usuario en la pantalla de llamadas, que implica un esfuerzo adicional de autopresentación superior al de una interacción cara a cara en el mundo real. También añade la casi imposibilidad de transmitir a través de la comunicación no verbal.

Y no es la única experta que lo pone de manifiesto. El Dr. Andrew Franklin, profesor adjunto de Ciberpsicología en la Universidad  Norfolk- Virginia, comenta  que una videollamada normal exige prestar una atención más constante e intensa. Como solo vemos la cara y los hombros del orador, la posibilidad de ver los gestos de las manos u otro tipo de lenguaje corporal queda eliminada.  La falta de señales no verbales  es  agotadora, especialmente para aquellos que depende de ellas.

En este sentido, D. Gianpiero Petriglieriprofesor de Organisational Behaviour en Insead afirma que “nuestras mentes están juntas cuando nuestros cuerpos sienten que no lo estamos. Esa disonancia, que hace que las personas tengan sentimientos encontrados, es agotadora. No puedes relajarte en la conversación de forma natural«. La imposibilidad de relajarte en la conversación naturalmente y  el hecho sentirse  especialmente observado contribuyen a una fatiga más acuciada que en la habitual face-to-face. Opina que el confinamiento y todos los cambios por los que estamos pasando agudizan esa fatiga.

No obstante, la dichosa «fatigue» también tiene que ver con el hecho de estar agendando demasiadas reuniones virtuales solo por recibir una invitación gratuita y de disponer de más tiempo, sin considerar si son realmente necesarias. Esto, sumado a la falta de señales no verbales, a la “tentación” de multitasking (especialmente en encuentros largos y no colaborativos) o a los problemas técnicos contribuye a que cada vez estemos más cansados de vernos “cuadrados”.

ATTENTips

Ante la abrumadora «video call fatigue», apliquemos estos consejos para evitar el cansancio de eventos virtuales:

  1. Descansa entre reuniones, ¡tómate un café!
  2. Opta por encuentros virtuales más cortos, ¡limita la duración de las llamadas!
  3. Practicar ejercicio físico entre llamadas, ¡baila!
  4. Reducir los estímulos en pantalla: apaga la cámara si es posible, ¡y ponte cómodo!
  5. Cambia a una simple llamada telefónica o correo electrónico si corresponde, ¡simplemente como antes!
  6. No siempre es necesario asistir; disminuye el número de videollamadas y fija y asiste a las que sean realmente necesarias, ¡céntrate!

A pesar del evidente cansancio, no menospreciaremos este tipo de plataformas que indudablemente nos han reportado el gran beneficio de mantenernos conectados cuando más lo necesitamos. Gracias a la tecnología -una gran aliada- las marcas, especialmente cautas ante una hipotética crisis de reputación por contagios en sus eventos propios, han seguido comunicando y aprovechándose de las ventajas de los eventos digitales, que haberlas, haylas.

¿Nuevos formatos? Sí,  es necesario seguir comunicando porque la sociedad sigue consumiendo

La fatiga virtual es un hecho. No hay duda de que de alguna manera y en algún momento volverán los eventos físicos;  cada día que pasa más se echan de menos, tanto por organizadores, como por las marcas y los asistentes. Igualmente, cada vez somos más tolerantes y complacientes con lo online, ya que es la forma segura en la que podemos comunicar y relacionarnos en tiempos de pandemia. Si nos centramos en los eventos ¿puede un evento virtual generar engagement y conseguir esa ansiada participación de los eventos físicos?  De momento parece que el cara a cara es insustituible; estamos hartos de vernos “cuadrados” en las pantallas, necesitamos contacto personal y tiempo para hablar sobre generalidades. Es cierto que en los últimos meses vemos como proliferan formatos virtuales más dinámicos y más participativos que están  teniendo mucho éxito, pero…

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